Publicado el 19 de Marzo de 2009 en Enseñanzas de Nuestro Rabbí

Confiando amorosamente

En cada momento de la vida en donde estamos presionados por acontecimientos que no nos permiten estar en armonía levantamos nuestras miradas hacia el cielo y buscamos…

Tratamos de encontrar una respuesta a infinitos interrogantes que seguramente no tendrán solución, desde lo que creemos en principio es lo que debería ser.

Tal vez nuestros  ojos miren y solo vean inmensidad. Es posible que sintamos que somos tan pequeños en la infinitud del vasto Universo, que no hay lugar para las preocupaciones que a diario nos visitan.

Pero si nuestra actitud cambia, si nos esforzamos en replantear  la intención en  la que configuramos nuestros juicios , cambiará todo lo que viene detrás de esta nueva manera de estar parados en la existencia.

Si, por ejemplo, nos damos cuenta que para poder alzar los ojos hacia el cielo hay que estar sostenidos por un basamento firme, amoroso, desinteresado, noble, fiel y protector. Y reconocemos que todo el tiempo somos sostenidos por la manifestación divina den nuestra madre tierra que es en todas esas virtudes…

Si tomamos consciencia que para poder mirar hay miles de instancias milagrosas que se interconectan energéticamente en la maravillosa estructura organizada de nuestros cuerpos…

Si podemos reconocer que somos parte del milagro de la Creación y que Dios en Su Bendita Obra nos incluye permanentemente para ser junto con todo lo que en el Universo se manifiesta en perfección…

¿Por qué estaremos buscando fuera de nosotros mismos las respuestas?

¿Por qué nos empecinamos en recibir un mensaje desde el exterior cuando es Dios el que se manifiesta a través de la humanidad?

¿Será que hay tanta falta de confianza en las personas que somos, en las que nos rodean y en el mundo en el que estamos sostenidos, que hasta desconfiamos de la  Creación misma  aún cuando vemos el milagro ante nuestros ojos?

Tal vez, la confianza: Eterna Virtud, esté siendo dejada de lado. Y cuando esto ocurre no hay manera de armar absolutamente nada ni de construir, pues no existen cimientos en los que nos podamos apoyar.

Y…¿ qué es la confianza? ¿está en alguna parte? ¿vendrá de alguna estrella en particular? ¿se adquiere con alguna tarjeta de crédito y en algún centro de compras nuevo que se nos ha pasado por alto?.

Quizás la confianza sea una virtud tan grande como el amor mismo. Y todo el secreto para percibirla, sea desarrollar más y más esa bendición que sentimos y conocemos muy bien: el Amor y que hoy tenemos la posibilidad de asir para abrazarnos y querernos y comenzar a “confiar” amandonos…

Cuando las virtudes se hacen presentes la Luz se manifiesta haciendo que nos veamos radiantes y bellos. Pero no por lo que en la” normalidad estética” creemos que es la belleza, sino porque la misericordia, las ganas de servir a la Vida, la compasión y el anhelo de ser en Unidad con el Único nos despierta a la Belleza excelsa a la que llamamos Tiferet.