Ose Shalom Bimromav
Aquellos que vivimos en el Arte de la Paz podemos proteger los dominios de la Madre Naturaleza, divino reflejo de la creación, y mantenerla bella y fresca. La calidad del ser de luz da origen a la belleza natural. Las manifestaciones sutiles de un ser humano que persigue la paz – rodef shalom - surgen tan naturalmente como aparecen la primavera, el verano, el otoño y el invierno.
Contempla las obras de este mundo, escucha las palabras del sabio y toma todo lo que es bueno como propio. Con esto como base, abre tu propia puerta a la verdad. No desprecies la verdad que está justo ante ti. Observa cómo fluye el agua en el arroyo de un valle, suave y libremente entre las rocas. Aprende también de los libros sagrados y de la gente sabia. Cada cosa - incluyendo ríos y montañas, plantas y árboles – es tu Torah de vida y tu maestro interior.
La Paz se origina con el fluir de las cosas, su corazón es como el movimiento del viento y de las olas. El Camino es como las venas que hacen circular la sangre a través de nuestros cuerpos, siguiendo el curso natural de la fuerza de la vida. Si estás separado siquiera un poco de la esencia divina, estás lejos del Sendero.
Tu corazón está lleno de semillas fértiles esperando brotar. Del mismo modo que una flor de surge en el milagro constante de la vida en todo su esplendor, la interacción de la respiración cósmica hace florecer el espíritu para que dé fruto en este mundo.
Estudia las enseñanzas de la Torah de vida que están escritas en el pino, en el sauce y en el pimpollo de ciruelo. El pino está siempre verde, firmemente enraizado y es venerable. El sauce acaricia la tierra con sus radiantes hojas. El pimpollo de ciruelo es vigoroso, perfumado y elegante.
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