Publicado el 19 de Marzo de 2009 en Enseñanzas de Nuestro Rabbí

Ser el milagro

El Maguid de Mezritch dijo:

La creación del Cielo y de la Tierra es el desenvolverse de algo desde la nada.

El descenso desde arriba hacia abajo.

Pero los Tzadikim – seres Justos – que en su quehacer se desprenden de lo que es carnal y solo piensan en el Eterno, realmente ven, comprenden, imaginan el Universo como era en el estado de la nada, antes de la Creación.

Ellos transformaron el algo otra vez en nada.

Pero más maravilloso es comenzar desde el estado más bajo. Como esta dicho en el Talmud:

“Más grande que el primero es el último milagro”.

Tomamos hoy contacto con nuestra propia sencillez y sensibilidad para bucear en el océano de las Sagradas Escrituras de la Vida tratando de sentir ese milagro supremo, que se manifiesta en el silencio mismo. Pues es allí: habitando el Alef, que tenemos la bendición de Crear.

Los silencios nos colman de vacío. Y aunque esto resulte paradójico, no hay modo de crear si no conocemos la sagrada nada, el abismo, la inquietud, el otro lado de las cosas conocidas: nuestro otro lado. Ese que tanto ocultamos y que mantenemos en sombras y pensamos que así debe ser.

Pero nos estamos perdiendo de una parte nuestra y por lo tanto exiliamos de nuestro propio ser a una parte de nosotros mismos. Andamos incompletos por las sendas y nos faltamos. Quedamos, muchas veces, en estado de intranquilidad sin saber que nos estamos privando de una Segula: Un Tesoro.

Y, tal vez, ese sea el milagro más grande. Ese que el gran maguid nos inspira a crear: juntar nuestros propios retazos para armarnos y reconocernos como seres únicos dispuestos a ser el último milagro.

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