Publicado el 19 de Marzo de 2009 en Parashat Hashavúa

Shabat Ki Tisá – Parah

Queridos compañeros de camino:

Habitar el desierto no es sencillo. La comodidad que hemos adquirido en la vida cotidiana nos genera un acostumbramiento al confort, a la tecnología, a la facilidad y al bienestar.

¿Pensamos a cuantas cosas, bienes, estructuras, ideas, y demás instancias de la vida estamos “atados”?

Los Bnei Israel – Hijos de Israel -  vivieron colmados de muchas seguridades en Egipto hasta que un día  se dieron cuenta que eran esclavos.

¿Esclavos de Egipto?  ¿Esclavos del Faraón?  ¿Esclavos de los capataces que los hacían trabajar duramente? ¿Esclavos de la necesidad de obtener casa y comida a cualquier precio?

O esclavos de los miedos a dar un paso sin  un mapa que marque el camino y a la certeza de lo que pasará en el futuro…
Ahora pues, si es así que he hallado gracia en Tus ojos, ruegote me hagas conocer Tus caminos, para que yo te conozca… (Ex. 33:13)
Este texto representa un desafío para Moisés, que sobre el monte Sinaí seguía recibiendo las directivas divinas para poder continuar con su misión como ser humano y líder del pueblo de Israel.
Pero estas palabras llegan en este Shabat a nuestro ser y nos hablan a cada uno de nosotros como parte de la humanidad, pues es un censo, una reflexión para saber con qué contamos para la tarea a desempeñar en la Vida. Y la pregunta fundamental, tal vez, sea: ¿contamos con nosotros mismos?
Hoy nos hacemos la pregunta acerca de los caminos de Dios para poder caminar por ellos.
En este Shabat Ki Tisá – Parah, podemos reconocer que los senderos de Dios se presentan constantemente frente a nuestros humildes ojos, y en esta tarea de ser Mebakshei Or   (buscadores de de la Luz) estará en cada uno de nosotros, como servidores, la manera mas creativa posible de irradiarla hacia todos y todo lo que nos rodea.
Así como Moisés, siempre pensamos en hallar la gracia de Dios, como si fuera algo o alguien que se encuentra fuera del ser que encarnamos.
Pero la gracia de Dios siempre está manifiesta. Todo el tiempo la maravilla de Su Creación nos contiene y sostiene en la Vida desde este milagro maravilloso de amor. Entonces, quizás, el trabajo que tenemos por delante sea hallar gracia ante nosotros mismos, ante nuestras miradas cargadas y contaminadas de prejuicios y ataduras.
Entonces podemos reconocer que muchas veces sucede que no percibimos la gracia  del Eterno y que los obstáculos están en nuestro propio ser. La vida cotidiana endurece el corazón del hombre cuando éste no es capaz de estar atento al llamado de santidad que tiene como parte de todo lo creado.
Este es el Shabat Parah. El Shabat de la purificación, Nos  preparamos espiritualmente para poder ofrendar lo mejor de cada uno de nosotros en este tiempo. A cada instante de nuestra vida. No solamente en el Shabat o en las festividades o en los momentos a los que llamamos religiosos porque estamos en contacto con lo simbólico.
Tenemos la posibilidad, hoy mismo, de descubrir una vida en espiritualidad constante cuando podemos reconocer Su grandeza en las cosas de todos los días, cuando nos sutilizamos y abrimos nuestro ser dejando que el Kevod Adonai – la Gloria de Dios -  nos colme de belleza y santidad con Su Presencia, que “es” todo el tiempo.
Tal vez la Vida nos sorprenda y comencemos a ver que cuando estamos tratando de recorrer un sendero en donde Dios se nos manifieste, nos encontremos con que El está todo el tiempo viniendo hacia nosotros.

Baruj Atá Adonai, Mekadesh HaShabat.

Bendito Seas Oh Dios, que santificas el Shabat.
AMEN

Shabat Shalom Umevoraj
Un abrazo de Corazón a Corazón
Rabbí Baruj Miller

RSSSuscribirse vía RSS