La zarza no se consume…
Encendido de las luces sabáticas
La Luz, estado de suprema creación
Nos unimos en este momento en la Energía Suprema de la Luz del Universo.
Nos inspiramos en la Fuente de Luz, que ilumina nuestros corazones y nos conectamos con la llama ardiente del Altísimo, para reconocer Su Presencia en nosotros.
Comprendemos que la Luz nunca se apaga.
Descubrimos que somos nosotros quienes colocamos velos y oscurecemos, transformando en costumbres, todo aquello que se manifiesta en el Eterno e incesante devenir del Cosmos.
En este momento volcamos nuestras miradas hacia el interior de nosotros mismos para des-cubrir el Fuego Ardiente que trae la Voz del Creador del Mundo y que nos llama por nuestro nombre y nos recuerda quienes somos.
La zarza ardiente está encendida, no se consume y la Voz dice: Eheie Asher Eheie. Nuestra tarea en el mundo, quizás sea descubrir lo que nos está expresando. Escuchar lo que habitualmente no escuchamos y estar dispuestos a ser traspasados por el Sonido Supremo que nos aparta del estancamiento y adormecimiento de nuestra propia voz.
Si, esa que se expresa sin cuidados, sentando razones y creencias, leyes y verdades, doctrinas y dogmas. Esa voz tirana que emite la orden basada en prejuicios culturales que nos enmarca y nos define de acuerdo a lo que creemos deben ser las cosas.
Tal vez estas últimas palabras hayan descripto la oscuridad. Que no es otra cosa que el alejamiento de nuestra propia iluminación y es éste el instante en donde podemos sentir que las cosas pueden cambiar, cuando nos movemos, aunque sea, un poco y nos transformamos en un nuevo observador del mundo.
Si las luces del Shabat son encendidas desde la intención de iluminar el Universo, nuestras vidas allí se iluminan.
Si las luces del Shabat brillan esplendorosas y radiantes hacia el Cielo, nosotros brillamos en humanidad e irradiamos Luz hacia los confines de la tierra.
Si las luces del Shabat son el puente que nos conduce a cruzar el abismo y a reflexionar acerca de la Virtud Suprema a la que llamamos Libertad, seguramente tendrá sentido el acto simbólico en el que estamos vibrando en comunidad.
Entonces podremos recrear, una y otra vez esta experiencia. Pero no esta misma, sino aquella a la que nos dediquemos en cada momento en el cual nos conectamos y nos disponemos a hacer algo por la Vida.
¿Qué puedo hacer frente a tanta insensatez mundial?
¿Acaso puedo yo cambiar el mundo?
No nos alejemos tanto del mundo. No nos coloquemos afuera del Universo.
Cuando dejamos que la belleza fluya desde el interior de nuestro ser, todo se ilumina y todo brilla. Por ello en este acto, al encender las luces para recibir el Shabat, nos disponemos a brillar en humanidad a través de la paz que hay en este “AHORA” en nuestras vidas.
Etiquetas: Enseñanzas de Nuestro Rabbí