Publicado el 21 de Abril de 2009 en Enseñanzas de Nuestro Rabbí

Pasando a la Dimensión del Amor Incondicional

En este instante nos transformamos en oración

En este tiempo festivo de Pesaj – Pasaje hacia la libertad – nos regocijamos y nos alegramos celebrando la Vida. Traemos desde nuestras memorias y tradición un tiempo de esclavitud en Egipto y estudiamos lo que significa el haber sido sacados, con mano fuerte y brazo extendido, por el Ribonó Shel Olam.

Ser observante de la Torah, es ser estudiante de la Vida. Con lo cual en este tiempo el texto se revela ante nuestras miradas para ser aprehendido y vivido en este preciso momento, en este devenir cultural y social en el que estamos inmersos.

El estudio de la Torah aumenta la paz en el mundo, así lo dice el Rabbí Eliazar en el nombre del Rabbí Janina. Cada ser se compromete en las paginas de la Creación es un Talmid Jajam, un estudiante sabio que con su actitud de descubridor va  acrecentando las virtudes en este mundo y en el venidero.

La redención es iluminación, es espíritu de servicio, es compasión. Es la puesta en práctica de los valores para la vida que nuestros ancestros nos han transmitido. El Rabbí Akiva dice: Amarás a tu prójimo como a ti mismo es el principio fundamental de la Torah.

Pero esto puede ser solamente un dicho si nosotros no somos capaces de comprometernos, en el trabajo y en el amor incondicional, a tomar consciencia que el “Prójimo” es todo ser humano que se cruza en nuestra senda, más allá de su creencia, color, pensamiento y diferencia.

En este Pesaj podemos captar el mensaje Universal de la Torah y vibrar en Su espíritu.

En este Pesaj, tenemos la bendición de iluminarnos en la inspiración del ser judíos viviendo en lo que la intención de la palabra y el nombre “Iehuda” transmite: “aquel que alaba al Eterno”. Y no en el nucleamiento de un “ismo” que nos esclaviza y nos persigue en energías caducas y oscuras que no nos permiten ser luz en la humanidad.

Am Israel Jai: El Pueblo de Israel Vive, pues ser Israel es vivir en relación con el Universo. Es “abrazarse – complicarse” con los seres humanos, con la dimensión angélica de la vida y con Dios en el abrazo de la Vida.

Para ello hace falta ser, nada más que humano. Y como dice Rabbí Abraham Iehoshúa Heschell: ser humano es aquel que sensibiliza con la maravilla de la Creación.

Entonces ser en la Torah, ser Israel, ser en Dios, sea, tal vez, un estado de consciencia humana y todos los seres que habitamos en este bendito planeta tengamos la posibilidad de alcanzarlo si somos capaces de vivir en libertad.