Publicado el 30 de Abril de 2009 en Enseñanzas de Nuestro Rabbí

Soy Tú

MEDITACIÓN: SOY TÚ

Era un discípulo honesto.

Moraba en su corazón el afán de perfeccionamiento.

Un anochecer, cuando las chicharras quebraban el silencio de la tarde, acudió a la modesta casita de un Jasid y llamó a la puerta.

–¿Quién es? -preguntó el Jasid.
–Soy yo, respetado maestro. He venido para que me proporciones instrucción espiritual.

–No estás lo suficientemente maduro -replicó el Jasid sin abrir la puerta-. Retírate un año a una cueva y medita. Medita sin descanso.
Luego, regresa y te daré instrucción.

Al principio, el discípulo se desanimó, pero era un verdadero buscador, de esos que no ceden en su empeño y rastrean la verdad aun a riesgo de su vida. Así que obedeció al Jasid.

Buscó una cueva en la falda de la montaña y durante un año se sumió en meditación profunda. Aprendió a estar consigo mismo; se ejercitó en el Ser.

Sobrevinieron las lluvias del monzón. Por ellas supo el discípulo que había transcurrido un año desde que llegara a la cueva. Abandonó la misma y se puso en marcha hacia la casita del maestro. Llamó a la puerta.

–¿Quién es? -preguntó el Jasid.
–Soy tú -repuso el discípulo.
–Si es así -dijo -, entra. No había lugar en esta casa para dos yoes.

El Maestro dice: Más allá de la mente y el pensamiento está el Ser.
Y en el Ser todos los seres, EL Uno.

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