Shabat Vaetjanán – Najamú
MEDITACIÓN
SHABAT VAETJANÁN-NAJAMÚ
Queridos compañeros de Javurah:
Cada mañana es un nuevo nacimiento en el que nos encontramos habitando un vehículo-cuerpo compuesto de una gran cantidad de elementos interactuando y funcionando en un estado de Perfección Suprema.
Por ello bendecimos al Eterno y nos unificamos con Él apenas tomamos conocimiento de este acto milagroso que se da, una y otra vez, en el proceso infinito de desenvolvimiento y generación de la Vida y en el devenir en nuestro estadío en humanidad.
En el Zohar, el libro del esplendor de la Kabalah, estudiamos que cada mañana retornamos a nuestros cuerpos después de haber andado por otros mundos-dimensiones-sueños y por ello nos toca un trabajo de enorme responsabilidad: transitar el angosto puente de la vida (como dice el Rabbí Najman de Braslav) para armarnos nuevamente desde un nuevo instante, un nuevo presente, un nuevo AHORA.
Podemos hablar de una nueva construcción de nosotros mismos. “Reconstrucción” en la que somos llamados a trabajar conscientemente y responsablemente.
Entramos en un nuevo ciclo de Vida en el que podemos des-cubrir aquellos elementos esenciales para la existencia con los que contamos, para volver a armarnos, a configurarnos y prepararnos para la tarea de libre elección con la que somos bendecidos. Nos transformamos en “Descubridores” de nosotros mismos y al mismo tiempo nos cubrimos de santidad, ya que en cada vivencia tomamos contacto con el milagro mismo del Maasé Bereshit: el acto de la Creación.
Reconocemos en esta experiencia, la posibilidad de “Evolucionar” en cada ocasión en la que, nuevamente, armamos nuestro propio ser y nos conectamos con el orden supremo del Cosmos, deviniendo en un estado de co-Creación con el “Ribonó Shel Olam-Señor del Mundo”.
Nos disponemos cada mañana a hacer Kabalah, “a recibir la Vida” en su esplendorosa manifestación. Para lo cual abrimos nuestros corazones para vivir a pleno el “Encuentro” con Dios que nos dice al oído que tal “Recepción” no es más que el “Reconocimiento” – “Recuerdo” que Dios nunca está fuera de nosotros.
Este Shabat lleva por nombre Vaetjanán-Najamú. Desde la Torah y desde la Profecía vivimos la experiencia de consuelo: a Moisés por no acceder a la posibilidad de entrar a la “Tierra Prometida” y al Pueblo de Israel por la destrucción del Beit HaMikdash-Templo de Ierushalaim.
Tomamos el consuelo como una manera de descansar de una pena vivida, de un mal momento transitados. Pero en realidad no podemos hacer otra cosa que agradecer por todo lo que recibimos en la vida, ya que cada experiencia es la que nos permite conjugar las energías que disponemos para armar nuevamente y por única vez el momento que vivimos.
No es sencillo tomar conocimiento de esto, cuando vivimos encerrados en la prisión del materialismo y en el mundo de la acción y reacción permanentes. Es más, diría que es imposible. Pero cuando accedemos al estado de Shabat toda barrera material se desploma y es ahí cuando tenemos la posibilidad de “Ver” que hay más allá de nuestras propias narices, o sea, trascender nuestro propio ego.
“Reconstrucción”, “Descubrimiento”, Evolución”, “Encuentro”, “Recepción, “Recuerdo”, “Reconocimiento”. Serie de palabras que nos inspiran en Energía para Construir el Santuario de “Nuestra Vida”, El Templo que habitamos: “El Beit HaMikdash” – “La Casa Sagrada”.
De eso se trata, tal vez, la Vida: reconocer que estamos en el Eterno y Hermoso devenir de una Gran Torah que se desenvuelve y nos desenvolvemos en ella, siendo parte activa-protagonistas del Supremo Propósito en esta misión de humanidad que estamos transitando.
Por ello, como Seres de Luz y habitantes del Eterno Shabat, “celebramos La Vida” por este nuevo presente en el que nos cargamos con las ofrendas y nos disponemos a ser Tefilah SheVaLev, una plegaria-unificación con Dios desde el Corazón.
BARUJ ATA ADONAI MEKADESH HASHABAT.
Bendito seas, oh Dios, que santificas el Shabat. Amen.
Shabat Shalom Umevoraj.
Un abrazo de Corazón a Corazón.
Rabbí Baruj Miller.
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