Publicado el 7 de Septiembre de 2009 en Meditación Semanal, Novedades, Parashat Hashavúa

Shabat Ki Tavó

MEDITACIÓN

SHABAT KI TAVÓ

Queridos compañeros de javurah:

Qué hermosas son Tus moradas, oh Señor del Universo.

Mi alma desea y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne cantan la alegría del Dios viviente…

Así dice el salmo en relación a la creación de la cual somos parte.

El texto de esta semana que estudiamos en la Tora lleva por nombre Ki Tavó, cuando vengas, nos revela una clave de acceso hacia nosotros mismos, nos trae infinitas maneras de llegar a tomar consciencia de nuestro arribo a la tierra prometida.

¿Cuál tierra prometida? Esta que está bajo tus pies, mirá bien… La que estás pisando ahora, en este momento… ¡Sí! ésta. La única que podemos habitar en este instante Eterno en el que estamos presentes.

Podremos tener muchos pensamientos y proyectos acerca de lo que queremos, lo que deseamos, el lugar donde queremos estar y demás cosas por venir. Pero lo inexorable, lo que acontece, el lugar en el que estoy, el cuerpo que habito en este preciso momento, eso es lo único que puedo ser y es lo que ha sido reservado para mi en este presente.

Por ello el Ki Tavó, cuando vengas, nos inspira a tomar contacto y ser conscientes de nuestra llegada a este momento, a ningún otro. Y tal vez sea esta la enseñanza que nos inspira a aprehender la diferencia entre “celebración y cerebración”.

Celebramos la Vida cuando tomamos contacto con ella, cuando nos “recordamos” en el devenir Eterno, cuando somos la Torah que estamos viviendo. Cuando no, sólo es pensamiento-”cerebración”.

Dios se une a nosotros cuando nos unimos a Él y sólo se puede dar esta Unificación Sagrada cuando reconozco que Él está en el lugar que estoy morando y, por lo tanto, somos en ese momento el Sagrado Todo encarnado en existencia.

Así como Mosheh y el pueblo de Israel reciben directivas divinas para construir un Santuario en cada lugar que more, así recibimos nosotros los infinitos mensajes para los infinitos lugares, “tierras prometidas inexorables”, en las que somos llamados a transitar.

La tierra del amor, la tierra que mana leche y miel, la tierra del dolor, la tierra de la tristeza y la depresión, todas las que conforman el Israel que somos, el Israel humano. Ese que tiene que abrazarse permanentemente a las infinitas dimensiones divinas para tomar consciencia de su propia unidad múltiple.


El Shabat nos reúne si estamos dispuestos a ser en el Shabat.

El Shabat nos nutre cuando buceamos en el mar de Su Santidad.

El Shabat trae alegría a nuestras vidas cuando nos disponemos a dejar fluir las energías de alegría y belleza que hay en nuestro cuerpo de Ser de Vida y de Luz.

Por ello en este momento tenemos la bendición de prepararnos y de vivir esta bendición que viene hacia nosotros, yendo a Su encuentro. Allí se Crea, allí somos creados, allí se construye el Bereshit del comienzo de todo comienzo.

Construyamos este Shabat en el Amor y la Paz. Cantemos canciones de Amor y de Paz. Vivamos en Amor y en Paz.

BARUJ ATA ADONAI MEKADESH HASHABAT.

Bendito seas, oh Dios, que santificas el Shabat. Amén


Shabat Shalom Umevoraj.


Un abrazo de Corazón a Corazón.


Rabbí Baruj Miller.

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