Esperando a la novia – Patricia Korenblit
Nos reunimos en el shabat, como nuestros antecesores en el Camino de la vida lo vienen haciendo, viernes tras viernes…
A la luz de las velas que encendemos anhelantes, para recibir a la novia, que blanca y radiante viene llegando.
Atraviesa los portales, desandando valles milenarios con andar etéreo, gracioso, espiralado… perfumando a lirios el aire con su paso.
Sus gráciles pisadas, acarician nuestras almas, cual danza sagrada.
A puro trueno y temblando de Amor se conmueve la faz de la Tierra.
Ella así avanza, felizmente imparable, al encuentro con nosotros, quienes somos como niños a su espera.
Esperamos su bondad, su clara mirada-tibia- abarcadora… que todo lo comprende.
Compartir en javurah el servicio de shabat es vivenciar como una energía densa, se sutiliza de a poco, a medida que pasan los minutos y las canciones elevan nuestro espíritu sediento de alturas.
Atravesamos juntos el umbral y habitamos el añorado paraíso, ese milagro de levedad que es entrar al estado de oración con todo nuestro cuerpo.
La Novia de la Humanidad escucha el Leja dodi entonado desde el corazón nuestro y se acerca.
Cada instante se percibe más próxima a nuestra piel, su vibración nos sumerge en la dicha, esa tibieza que es caricia emanando de su luz.
Cuanto Amor irradia a su paso la novia-shabat…
Es la madre de las novias,
única y generosa, novia de Septiembre
perdonadora eterna, te recibimos, con nuestro corazón unificado,
percibir los aromas de tu llegada, es habitar juntos la alegría:
semilla de virtud.