Publicado el 24 de Septiembre de 2009 en Iluminemos el Mundo
Shabat – Ricardo Sueiro
Tu luz, amada mía, se percibe desde muy lejos, y marcas con tus pasos la senda
hermosa que nos conduce al Amor Supremo.
Mi corazón te busca desenfrenado, tierna paloma, y golpea la cárcel que preso
lo tiene, para lograr escapar e ir a tu encuentro.
Digo tu nombre… y vuelo, pienso en ti… y vuelo, y desde este infinito y
hermoso cielo al que me llevas doy gracias al ETERNO, por regalarnos este
encuentro.
¡Canto! ¡Canto! … mi voz elevo, es que ya no cabe mi corazón en este pecho.
Coros de Ángeles están en rededor nuestro, nos bendicen, nos sanan, nos dan
fuerzas, iluminan este momento.
Ruego a Adonai que este canto de amor, que irrefrenable surge de los corazones
nuestros, nos funda en uno solo, sagrado, brillante y eterno