Publicado el 2 de Octubre de 2009 en Festividades, Meditación Semanal, Novedades

Shabat Sukot

Nos reunimos en “Simjat Nefesh Jaiai” – Alegría de todo espíritu viviente para recibir el Shabat y esta festividad de Sukot.

Hoy, viernes 2 de octubre a las 19:15 hs. en la Calle Roseti 586 – Capital Federal

MEDITACIÓN

SHABAT – SUKOT
Queridos compañeros de Javurah:

En nuestras oraciones cantamos: UFROS ALEINU SUKAT SHLOMEJA – EXTIENDE SOBRE NOSOTROS UNA SUKAH DE PAZ. Pero aparte de las oraciones, ¿qué hacemos para que en nosotros aflore la virtud de la Paz?

Ahora que han pasado cinco días de la experiencia de los Iamim Noraim, de los días de suprema trascendencia, ¿qué pasa con nuestra paz? ¿Por qué en esta festividad de Sukot vuelvo al desierto y necesito recordar, una vez más, que salí de la esclavitud y de la angustia?

Acaso ¿no hemos expiado aquello que nos contaminaba de negatividades perjudiciales en Yom Kipur y estamos en un estado de pureza?

Es cierto, hemos vivido todos estos días de Teshuvah, de respuesta, de reflexión, de encuentro, de comunión con la Vida y con nosotros mismos. Pero somos humanamente finitos y en cada presente necesitamos re-cordar, traer a nuestros corazones las circunstancias que han hecho posible que podamos estar hoy aquí celebrando el ZMAN SIMJATENU, el tiempo de nuestra alegría.

Somos en Sukot porque hemos salido de la esclavitud y las opresiones, pero… ¿Salimos de las angustias y de las opresiones o hemos tapado cosas que no queremos ver? ¿Realmente he sido en Yom Kipur, o ahora que sólo han pasado cinco días vuelvo a los conflictos y a los enredos de mi mente que me aprisionan en la jaula de mi existencia?

Por ello construimos una Sukah, un lugar de precariedad y sencillez, para ser en la travesía por el desierto de nuestras Vidas, sabiendo que siempre habitamos allí. Y para comprender que el ilusorio mundo de la existencia es efímero, pequeño y necesario para “saber” que, en realidad, se trata de una puesta en marcha de energías de Creación que nos permitirán volver a armar nuestras tiendas en los Lugares Sagrados que el Eterno tiene reservados para nosotros.

Es el tiempo de los recuentos, de los repasos de nuestra propia historia. Es el tiempo de mirarnos en nuestros rostros con sinceridad y sencillez, para poder descifrar en noble propósito de la existencia.

Por ello habito la Sukah, el lugar en donde me despojo de mis oscuridades, miedos, envidias, caprichos, broncas, desamores, y me dispongo a vivir en un ámbito de austeridad y contemplación con lo indispensable para hacer la tarea: Una Jalah – el pan del trabajo en regocijo, La copa de Kidush – la copa de vino que me da la posibilidad de santificar el encuentro con Dios a través de mi propio encuentro, y lo necesario y austero para habitar este tiempo de introspección.

Construyo el techo de la Sukah con ramas, con pocas ramas. Con espacios que me permitan ver las estrellas, la luna, el sol… Al mismo tiempo voy construyendo mi vida con la posibilidad de ver, con la bendición del contacto con la naturaleza y con mi propia esencia.

Me siento a contemplar la Sukah sabiendo que estoy contemplando mi propia vida, o mejor dicho, sabiendo que no puedo apropiarme de nada y ello me tranquiliza, me relaja y me alegra. Y entonces en esa liviandad y fluidez embellezco la Sukah con adornos, frutos, colores, flores y demás ofrendas. Me ofrendo lo que habitualmente me restrinjo por el olvido de reconocer quien soy.

El cuerpo que habito es la única Sukah que me ha sido ofrendada para esta existencia. ¿Hasta cuándo voy a tirar de la cuerda? ¿Hasta cuándo voy a pensar que debo estar en otro lado? ¿Cuándo voy a tomar consciencia de la Bendición que he recibido?

Por ello nuestra oración de Sukot la transformamos en acción de Sukot. La precariedad de la Sukah me permite reconocer el estado actual del mundo. Me permite, también, ser en compasión con aquellos que en este momento no tienen un lugar confortable para dormir, comer, vivir y regocijarse y me despierta a ser en la misión de humanidad en compasión y cuidado.

Hoy nos reúne la llegada del Shabat y el Jag HaAsif, la alegría de la recolección de los frutos. Si hay algo que aún oprime mi corazón lo puedo transformar en Belleza, si hay algo que me sumerge en el odio y la bronca lo puedo volver hacia el Amor en Santidad. Sólo es cuestión de intenciones, de decisiones, de responsabilidades.

Puedo alzar la Voz en un canto de Vida hacia los confines del Universo en agradecimiento por tanta bendición compartida, o puedo recluirme en la opresión de la esclavitud. Necesito decidir yo mismo, nadie lo puede hacer por mí. Y por ello tengo tanta responsabilidad por el devenir de lo que soy a cada instante.

Allí, tal vez encuentre a Dios, en mis propias decisiones.

BARUJ ATA ADONAI MEKADESH HASHABAT.
Bendito seas, oh Dios, que santificas el Shabat. Amén

Shabat Shalom Umevoraj.
Un abrazo de Corazón a Corazón.
Rabbí Baruj Miller.

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