Shabat Vaietzé
Nos reunimos en “Simjat Nefesh Jaiai” – Alegría de todo espíritu viviente para recibir el Shabat.
Queridos compañeros de Javurah:
Nuestro tiempo en la existencia es un viaje al “través” de la vida en donde podemos reconocer, vivenciar y tener infinitas experiencias para captar la Energía del Cosmos a lo largo del camino.
Cada uno de nosotros, como seres humanos, vamos dando testimonio y respuesta, al mismo tiempo, en una manifestación de lo divino dentro de un Todo Sagrado, y El recibe en nuestro andar.
En el “Ohel Moed-Vaiehí Or que hoy encarnamos”, colmado de bendiciones en movimiento Eterno y sin prejuicios, sin dogmas, sin condicionamientos, sin estancamientos y durezas, vamos a transitar la experiencia de salir al “Estamos siendo en el camino, estamos siendo Halajah”.
El Vaietzé – y salió – que hace referencia la parashá que leemos en esta semana, nos invita a ser la halajá iniciada por el patriarca Iaacov, pero en este tiempo, en este instante de Vida siendo los que somos. Sabiendo que el texto nos da la posibilidad de conocer la vida, siendo humanos, unidos en Dios y que nos lleva a hacer, a tomar decisiones y a ser coherentes en Torah-Creación.
Iaacov se detuvo en un punto de la Travesía por el desierto para descansar. Tuvo un sueño en el cual escuchó la Voz de Dios. Y pudo descifrar un mensaje que lo llevó a tomar responsabilidades y a dar respuestas en relación con el devenir de su existencia y la de sus semejantes.
En este Shabat Vaietzé tenemos la posibilidad de descubrir que estamos saliendo a cada instante al Sendero de la Creación para armar el Ohel Moed-VaIehí Or y percibir el mensaje del encuentro con Dios, con el Universo, con el Milagro. De ese encuentro surge la misión en humanidad que me llama a salir nuevamente a la Vida.
Así respiramos, así caminamos, así nos relacionamos como chispas de luz del Sagrado de los Sagrados en el movimiento Eterno en el que estamos siendo.
No nos detenemos en ninguna parte, pues la vida no se detiene y si no lo comprendemos sufrimos el abandono del mundo que siempre va a donde tiene que ir. En lugar de acompañar el proceso de vida, a veces elegimos morir conscientemente en lugar de vivir siendo en Dios.
El desafío que nos convoca hoy es reconocer que en el mundo que vivimos, con amores y con odios, con bellezas y violencias, con seres humanos abocados a la construcción de un mundo mejor y con otros que destruyen, tenemos la posibilidad de encontrar las Puertas del Cielo, como dijo Iaakov, y despertar del sueño sabiendo que habitamos en un mundo al que podemos llamar: Bet El – La Casa de Dios -, y que habitar en él es sentir el temor reverente que nos inspira a transformar en ofrenda cada paso que damos sobre la faz de esta bendita tierra.
“La casa de Dios se arma en cada paso que damos y que no es un edificio, una construcción material, sino la Halajah misma, el camino, el sendero, el movimiento…”
Que en este Shabat Sagrado podamos encontrar Tu Presencia, Divina Presencia. Y así saber que siempre podemos hacer Tu voluntad en los caminos que recorremos, cuando podemos manifestarnos en el amor y en la armonía de la “paz interna-eterna”.
Baruj Atá Adonai, Bendito Seas Oh Dios, Shomea Tefilá, que escuchas nuestras plegarias. Amen.
BARUJ ATA ADONAI MEKADESH HASHABAT -
Bendito seas, oh Dios, que santificas el Shabat. Amén
Shabat Shalom Umevoraj.
Un abrazo de Corazón a Corazón.
Rabbí Baruj Miller.
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