Parashah Emor – por Ricardo Sueiro
La parasha de esta semana se titula “EMOR” (di), que es la indicación con la que comienza el texto, que en sus primeros dos capítulos está dirigido a los sacerdotes (Aharon y su descendencia). Su punto central es la pureza de aquellos que deben llevar adelante el culto. Pureza que se exige ante todo acto y toda situación, por ser ellos el nexo entre Dios y su Pueblo. También se refiere al objeto de la ofrenda, que se ha de realizar ante el Eterno, sus características para ser considerada perfecta y aceptada.
En la segunda parte se enumeran las festividades del año, días de santa convocatoria.
En la semana es el Shabat, y en el año se nombran 3 fiestas, a saber:
En el mes 1, Nisan, en el día 14, se celebra Pesaj. A los siete días se presenta la ofrenda del Omer, transcurridas 7 semanas, en el día 50 se realiza una nueva presentación que cierra esta festividad
En el mes 7, Tishrei; en el día 1, es día de santa convocatoria (Rosh Hashana), donde se utiliza el Shofar. El décimo día es día de expiación (Iom Kipur).
En el mes 7, en el día 15, día de santa convocatoria, es la festividad de las cabañas (Sucot).
Luego establece el encendido del candelabro (Menorah) y lo referente a la ofrenda de los panes.
A modo de cierre se establecen las normas y castigos a los transgresores a las leyes hasta aquí presentadas, siendo allí enunciados dos principios “una sola ley tendrás para el nativo y el extranjero”, y “ojo por ojo y diente por diente”.
Luego de esta enumeración de los diversos elementos que se vuelcan aquí, podemos ver que es un paso más tendiente a la educación y formación de un ser que a poco de nacer, va delineando su identidad. Que en pasos sucesivos va avanzando desde una situación difusa, amorfa, hacia una concepción del Yo Mismo como Hijo de Dios, estableciendo lazos cada vez más firmes y definidos en la relación Creatura-Creador.
Como todo padre instruye, forma, y cuida de sus hijos, y tal como se manifiesta en los 10 Mandamientos, se evidencian los dos polos o las dos facetas del hombre, su relación con Dios y su relación con los demás hombres, en esta parte del texto.
Este proceso de crecimiento y desarrollo que se nos muestra aquí, es un paralelo de nuestro propio proceso vital.
Podríamos decir que Pesaj es nuestro nacimiento, dejamos de ser en potencia y pasamos a ser, salimos de la oscuridad y accedemos a la luz, crecemos y en la medida que lo hacemos, nuevas situaciones van requiriendo de nosotros nuevas aptitudes. Este proceso no tiene otro fin más que volver al Edén.
Las normas son las herramientas que nos ayudan a no desviarnos de nuestro camino, a reconocer nuestro horizonte. Evolucionamos como personas y como pueblo, cuando buscamos la elevación y perfección de nuestra alma. Pero debemos tener siempre presente que solo podremos alcanzarla trabajando nuestra relación con Dios, a través del perfeccionamiento de nuestra relación con nuestros hermanos. Reconocernos como pueblo, compartir formas, ritos, costumbres, y poder a través de siglos de crecimiento ampliar nuestra conciencia, y llevar nuestra capacidad de reconocer en el otro todos sus puntos buenos a una mayor expresión cada vez. De este modo el hombre alcanzará su unión con Dios, cuando entienda que el hombre es uno solo, a pesar de los millones de expresiones que de él existen. El hombre que alcanzará la redención es aquel que logre la elevación en unidad con sus hermanos.
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