Publicado el 14 de Junio de 2010 en La Parashah de la Semana por Alberto Gorbatt

Parashah Koraj

Parashah Koraj

Koraj, Datan y Abiram tomaron gente y se levantaron contra Moshé con doscientos cuenta varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los consejos, varones de renombre. Y se juntaron contra Moshé y Aarón y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros!

Cuando oyó esto Moshé, se postró sobre su rostro, y habló a Koraj y a todo su séquito, diciendo: Mañana mostrará Dios quién es suyo y quién es santo, y hará que se acerque a Él, al que Él escogiere, Él lo acercará a sí.

Sabemos cómo terminó la historia: los rebeldes son tragados por la tierra, llega una plaga y mueren varios miles de personas… Moshé vuelve a suplicar a Dios por el pueblo y le dice a Aarón que haga por ellos una expiación.

Casi todas las reflexiones que leí sobre esta famosa confrontación hacen referencia a la actitud de Koraj: la crítica y la difamación, la auto-exaltación y la prepotencia, la falta de ética y de humildad, la demagogia y las ansias de poder.

Seguramente muchas veces en nuestra vida nos enfrentamos con este tipo de conflictos y de personajes… seguramente muchas veces nosotros mismos fuimos ese personaje y esa sensación de discordia la tuvimos dentro nuestro.

Entonces más que quedarme en la anécdota de la historia, más que hablar sobre los motivos y las justificaciones de Koraj, sobre lo que está bien y sobre lo que está mal, me interesa la actitud y la teshuvá -la respuesta- de Moshé, porque si mi halajá -mi camino- es llegar a ser Moshé, es de él de quien debo aprender.

Lo primero que leo es que Moshé le pide a los provocadores reunirse, porque tanto él como Aaron perseguían la paz y sabían que la forma más segura e inmediata de evitar cualquier tipo de conflicto es negarse a participar en él. Y sin embargo ellos se negaron a reunirse.

Luego les dio una noche para pensar, porque sabemos que ante el conflicto, lo mejor que podemos hacer es retirarnos para reflexionar, para recuperar nuestro centro y nuestra conexión con lo divino de nuestro ser. Pero a pesar de las advertencias de Moshé, ellos no cambiaron.

Como vemos, ante la visitación -el conflicto- la actitud de Moshé no fue pasiva: se mantuvo firme en los principios de la Torah y le pidió a Dios, se ocupó de reprender a esos hombres y a su vez les dio la oportunidad de redención.

La parashá de esta semana establece claramente: “No seas como Koraj” -no nos peleemos con la vida ni con nosotros mismos- quizás así podremos llevar el bastón con nuestro nombre al Ohel Moed y, como el bastón de Aaron, ver por la mañana que se cubrió de brotes, flores y almendras.

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