Publicado el 18 de Junio de 2010 en Meditación Semanal, Novedades, Parashat Hashavúa

Shabat Jukat

Comienzo del Servicio religioso 19:15 hs. (puntual).

MEDITACIÓN

SHABAT JUKAT

Queridos compañeros de Javurah:

Estamos próximos a entrar en la Morada Celestial que el Shabat nos significa, y reconocer así, el Lugar del origen mismo de nuestra esencia humana-divina.

Nos preparamos para retornar al momento mismo de la exhalación del Eterno y percibir una vez más el punto exacto de nuestra propia creación.

Sentimos que el tiempo que ha pasado hasta este momento es el simple recuerdo de un ”texto” que nos transmite un mensaje y nos inspira a crear en un presente cargado de belleza y regocijo.

La Vida, como iluminación y enseñanza que llamamos Torah, nos inspira en el aprendizaje constante y nos instala en el momento mismo de confluencia energética, en donde el Eterno se dispone a hablarnos al oído.

El mensaje es claro, sublime, hermoso. Los atributos de la Creación son infinitos y el Amor resume la manera de ligarnos a ellos siendo en Dios. LA vibración amorosa nos da la posibilidad de vivir en un estado de Shabat, de contemplación, de reflexión y de alegría.

Entonces así, en ese espíritu, abordamos la tarea suprema de transitar la existencia en un estado de atención permanente que nos lleva a no perder de vista, a no desviarnos, a no olvidar que siempre somos el Shabat.

Tal vez aquí esté la clave: pensar que el Shabat viene desde un sitio recóndito, desde afuera y que nosotros vamos al encuentro es parte del juego de reconocimiento. El encarnar al amado del Shir HaShirim –Cantar de Cantares – e ir al encuentro de la novia Shabat, es una de las tantas maneras que tenemos para reconocer nuestra propia unificación con la Vida en santidad.

Corremos el peligro, a veces, de colocar tan fuera de nosotros las experiencias de belleza que terminamos exiliándonos de nosotros mismos y todo lo sagrado termina estando lejos. Tan lejos que en determinado momento se torna inalcanzable. Estoy tan lejos de mí que no me reconozco.

Por ello cada semana tenemos la posibilidad de hacer Teshuvah, de experimentar el retorno a nuestro Hogar, a nuestro Makom –Lugar en Santidad-.

En cada Shabat nos rescatamos de nuestro propio olvido y volvemos al Origen de todo Origen para colmarnos y nutrirnos de la Energía del Cosmos que nos recuerda que somos movimiento, cambio constante, Luz Suprema en estado de Creación Eterno.

Aprovechando los tiempos que corren, en donde la “enfermedad – peste” se torna protagonista en nuestro bendito país y en países hermanos, trayéndonos un mensaje de vida, podemos reconocer que, tal vez, sea producto de nuestro propio olvido, de nuestra propia fragmentación, de nuestra propia separación.

Que recaudos tomamos: separarnos más y más. Poner más distancia los unos de los otros. No tocarnos, no juntarnos, no compartir, alejarnos.

¿Acaso, utilizando el sentido común, podemos pensar que esto nos cura?

¿Una madre se aleja de su hijo cuando éste enferma o lo abraza y acaricia hasta que recupera su estado de armonía?

Necesitamos, hoy más que nunca, recurrir a nuestro estado de Shabat y juntarnos humanamente, hermanarnos en un gran Shabat para poder sanarnos de nuestras propias enfermedades-pestes que nos sumergen en oscuridad del olvido y la destrucción.

Ser en el Shabat es Ser en Dios y Ser en Dios es Ser en Luz Infinita, Ser en Sanidad-Santidad.

No lo olvidemos, o mejor dicho no “NOS” olvidemos…

Baruj Atah Adonai, Mekadesh HaShabat.

Bendito Seas, Oh Eterno, que santificas el Shabat. Amen.

Un abrazo de Corazón a Corazón.

Rabbí Baruj Miller.

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