Publicado el 7 de Julio de 2010 en La Parashah de la Semana por Alberto Gorbatt

Parashá Balak

Parashá Balak

En este Shabat la Torah nos relata lo que aconteció con Balak, el rey de Moav, quien al temer al Pueblo de Israel manda a llamar a un renombrado profeta llamado Bilam para que los maldiga. Dios se aparece delante de Bilam y le ordena no hacerlo, pero Bilam ignora la advertencia.

La Torah cuenta que mientras estaba en camino para cumplir su misión, un Malaj bloqueó el paso de la burra de Bilam. Sin poder contener su frustración, Bilam le pega a la burra cada vez que ésta se para, entonces, milagrosamente, la burra comienza a hablarle, preguntándole por qué le está pegando. Bilam no había visto lo que la burra sí, que un Malaj les impedía avanzar. El Malaj le dice a Bilam lo que tiene permiso de decir, y lo que le está prohibido decir respecto del Pueblo Hebreo. A pesar de ello, tres veces Bilam intentó maldecirlos, y tres veces una bendición fue hecha en lugar de cada maldición.

Ayer estudiábamos El Quijote y la fuerza y la persistencia del número cuatro, los mismos que los del Pardés… entonces vuelvo a leer la Parashá Balak, a captar sus alegorías, a interpretarla, a acercarme a su misterio… y lo primero que siento es que en este momento lo que menos me importa es lo que piensa o lo que le pasa a Balak… tampoco me importa lo que haga Bilma ni sus maldiciones… sé que si me implico y complico con esas energías, irremediablemente voy a quedarme ligado a los miedos, a las carencias.

Lo que descubro y con quien si me identifico es con el pueblo de Israel, aquel que sin reconocerlo está siendo protegido por sus ángeles… y me pregunto, cuantas veces fui salvado por mis Malajim y ni me di cuenta, cuántas veces sumergido en mis preocupaciones dejé de agradecer por todas las bendiciones que recibo cada día, por la providencia que permanentemente como una lluvia dorada cae sobre mí, por todo lo que pasa a mi alrededor y que desconozco.

El Pueblo de Israel fue salvado por un Malaj y en ese momento no lo sabía… el pueblo de Sodoma pudo haber sido salvado por 10 estudiosos de la Torah, y tampoco lo sabía.

Entonces siento el Talit que envuelve mi cuerpo y digo: “Alaba alma mía al Señor mi Dios, cuán grande es Tu poder, ataviado de gloria y majestuosidad Tu te envuelves en la luz como si fuera una vestimenta y extiendes los cielos como un manto”… entonces escucho la melodía y agradezco: “Si nuestras bocas se llenarán de canciones como el mar, y nuestras lenguas de cánticos como el romper de las olas… No nos sería suficiente el agradecimiento hacia Ti, Dios, por uno de los miles de milagros y maravillas que hiciste con nosotros”.

Shabat Balak

Parashah Balak – Sefer Torah

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