Parashá Matot – Masei
Parashá Matot – Masei
La Parashá Matot – Masei que leemos en este Shabat nos relata varios acontecimientos que le sucedieron al pueblo hebreo antes de asentarse en Eretz Israel: por ejemplo, el ataque a los midianitas que llevaron a cabo doce mil guerreros israelitas, o el planteo que le hacen a Moshé las tribus de Gad y Reubén cuando, luego de cruzar el desierto, llegaron a las fértiles tierras de Moab y le dicen que preferían quedarse ahí en lugar de entrar a la Tierra Prometida, simplemente porque eran excelentes tierras para su ganado.
Más allá de las muchas interpretaciones que encontré sobre esta Parashá, la sensación que tengo es que desde hace varios Shabatot venimos leyendo historias donde Moshé y su pueblo están envueltos continuamente en conflictos y batallas: las maldiciones de Balak y Bilam, las pestes, la reacción de Pinjas, las luchas con los moabitas y los midianitas… muchas batallas… muchos frentes abiertos. Es como si en estas semanas estuviéramos viviendo en una frecuencia muy alta, a un ritmo casi frenético… embarcados en un accionar permanente y frente a visitaciones que decantan sin descanso, que nos exigen estar extremadamente atentos para intentar dar siempre la respuesta justa, para no quebrarnos en la batalla.
Entonces me acordé de la clase de Kabalah de ayer, cuando le encontramos nuevos sentidos a las batallas del Quijote, desde la primera en la que es brutalmente apaleado, la segunda donde entabla una lucha infructuosa contra los molinos y el poder, hasta la tercera donde finalmente sale vencedor… ¿pero cuál fue su trofeo? Un bálsamo que de ahí en más le va a servir para curar las heridas que sufra en las nuevas batallas a las que se tenga que enfrentar… un bálsamo que le va a permitir recomponer sus partes rotas, a reunir las partes de su cuerpo que se hayan desmembrado.
Hoy conversando con Bernardo le contaba todo lo que estoy viviendo y me doy cuenta que estoy como Moshé y el Quijote en el medio de mil fantásticas batallas… y entonces me pregunto, ¿cuál es para mí ese maravilloso bálsamo? Y sin dudarlo sé que es este bendito Shabat, este momento sagrado donde me re-conozco, donde reúno mis pedazos, donde recuerdo que es posible volver a la unidad… donde podemos encontrarle un sentido más profundo a nuestro ahora, donde nos podemos reencontrar en eternidad.
Porque como nos dice Eclesiastés…
Sé que todo tiene su momento oportuno; que hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo, un tiempo para nacer, y un tiempo para morir;
un tiempo para plantar, y un tiempo para cosechar;
un tiempo para destruir, y un tiempo para construir;
un tiempo para llorar, y un tiempo para reír;
un tiempo para esparcir piedras, y un tiempo para recogerlas;
un tiempo para abrazarse, y un tiempo para despedirse;
un tiempo para intentar, y un tiempo para desistir;
un tiempo para guardar, y un tiempo para desechar;
un tiempo para callar, y un tiempo para hablar;
un tiempo para amar, y un tiempo para odiar;
un tiempo para la guerra, y un tiempo para la paz.
Etiquetas: Shabat Matot Masei