Parashah Vaetjanán Najamú
Shabat Vaetjanán-Najamú:
El nombre de este Shabat es Vaetjanán-Najamú, y en él revivimos la experiencia de Moshé cuando le implora a Dios para que le permita ingresar a Israel, pero Dios se niega y le indica que simplemente ascienda a la montaña para ver la Tierra Prometida.
Ayer conversando con Bernardo, le preguntaba sobre esta Parashá y él me decía que lo más trascendente estaba en éste primer párrafo… me pregunté por qué, y la respuesta llegó en la meditación que nos envió hoy:
es la experiencia del consuelo. Porque Moshé insiste ante Dios, pero El Eterno le dice: que te sea suficiente, no hables más…
Sobre éste acontecimiento, en el Zohar, el libro del esplendor de la Kabalah, Rabí Jiyá dice: Dios dijo a Moshé, es suficiente para ti que hayas sido unido a la Shejina; no puedes avanzar más. Rabí Isaac continúa y dice:
Bastante tiempo has gozado de la luz del sol que estaba contigo; no puedes hacer más nada, porque ha llegado el tiempo de la luna y la luna no puede brillar mientras el sol no se ha recogido. Por eso, “encarga a Josué y fortalécelo”; tú que eres el sol debes dar luz a la luna.
La pregunta que me hago entonces es: ¿Podemos vivir nuestro ahora y todos los días en este desapego y a la vez en la potencia de existir? ¿Cómo hacerlo?
Vuelvo a la reflexión de Baruj y leo: “Cada mañana es un nuevo nacimiento en el que nos encontramos
habitando un vehículo-cuerpo compuesto de una gran cantidad de elementos interactuando y funcionando en un estado de Perfección Suprema… cada mañana retornamos a nuestros cuerpos después de haber andado por otros mundos-dimensiones-sueños…
Nuestro vehículo-cuerpo… y nuestra piel… cuentan que un día estaban caminando juntos Rabí Eleazar y Rabí
Jiyá, y Rabí Eleazar dijo: Está escrito: “E hizo el Señor Dios para el hombre y su mujer túnicas de piel y los
vistió”. ¿Hasta entonces estaban desprovistos de esa piel? Sí, porque eran túnicas de gloria… Al principio eran como criaturas celestiales, y desprovistos del tipo terrenal, y luz celestial se movía en torno de ellos. Después de que pecaron se volvieron del tipo de este mundo, y fue retirado de ellos el carácter celestial. Entonces Dios les hizo túnicas de piel y los vistió con el carácter de este mundo. Y era incomparable la belleza de estas vestimentas.
Y además está escrito “Y se abrieron los ojos de entre ambos”… “Y conduciré a los ciegos por un camino que no conocen”.
Entonces el consuelo ya no es por lo perdido o por lo que no podemos alcanzar, el consuelo, como nos dice Bernardo, es agradecimiento por todo lo que recibimos en la vida, por las experiencias y las energías que nos permiten armar nuevamente y por única vez el momento que vivimos.
Como nos dice el Zohar: “Felices los justos que son considerados dignos de esta sabiduría, pues no hay sabiduría como esta sabiduría, ni conocimiento como ese conocimiento, ni hay unión como esta unión.”
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