Ceremonias de Casamiento

Matrimonios Judíos · Matrimonios interreligiosos · Matrimonios Interculturales

Poder unirse en matrimonio es una de las instancias más trascendentes en la existencia de los seres humanos.

Para la tradición judía el matrimonio es la encarnación misma del texto bíblico del Cantar de Cantares – Shir HaShirim, sublime expresión de amor en donde la presencia de Dios se manifiesta en la unión amorosa de los seres humanos.

La poesía y la música se unen en Canción de Canciones para narrar la Energía Sagrada en la que tenemos la posibilidad de vibrar cuando aparece la instancia maravillosa de poder enamorarse y celebrar por ello.

Entonces el Amado y la Amada de la historia bíblica son el novio y la novia al consagrarse y bendecirse mutuamente por medio de la experiencia ritual y simbólica de la ceremonia de casamiento. Ellos son los oficiantes principales de tal instancia y mi presencia como Rabino es la de acompañar y guiar en el ritual, al mismo tiempo que compartir este intercambio amoroso con los novios, sus padres y todos sus seres queridos en unión de Santificación de la Vida.

Cuando dos personas se enamoran aparecen dos milagros expresados en la instancia humana. El primero de ellos es el Amor, experiencia intransferible y bendición suprema que las personas tenemos la posibilidad de consagrar celebrando la Vida por tal acontecimiento.
El segundo de los milagros es el reconocimiento de saber que cuando dos personas se aman, hay dos seres humanos únicos, originales e irrepetibles que están siendo llamados por la vida misma a compartir el Amor como una instancia única para la Pareja que están conformando.

Por ello es digno de celebración y al mismo tiempo, este encuentro entre dos seres humanos, es el acto RELIGIOSO por excelencia en la vida de las personas.

Cuando hablo de religión no me refiero a la creencia, sino al acto de consagrarse en matrimonio por el hecho del encuentro mismo en humanidad. Las creencias y/o religiones institucionales no son la religión y si no permiten la unión sagrada en matrimonio por las diferencias de pensamientos o credos, personalmente opino, no estarán vibrando en la energía amorosa de la religión y la espiritualidad.

Recuerdo que la palabra religión significa ligarse una y otra vez a lo sagrado de la Vida, o sea: vivir ligados a Dios en la experiencia personal e intransferible que esto representa.

Por ello, como rabino y como ser humano, acompaño a los novios en las ceremonias religiosas sean ambos judíos o no. Oficio el ritual desde el lenguaje y tradición judía compartiendo la experiencia espiritual con todos los seres humanos que estén dispuestos a vivenciarla en religiosidad y en el milagro y belleza de sus diferencias.

Cuando decidimos transitar los senderos de la existencia en religiosidad y espiritualidad, a mi entender, no podemos aferrarnos a dogmas y rigideces institucionales. Sino bucear, estudiar e inspirarnos en los textos sagrados de la vida, para conformar un nuevo camino que es: el de nuestra “propia” existencia, siendo uno con la Creación.

Tal vez, sea entonces este el tiempo de vibrar en la experiencia Universal. Respetarnos y respetar al otro en su propia instancia de vida y poder así unirnos y enriquecernos en el amor y en santidad.

“Mi Casa será llamada Casa de Oración Para Todos Los Pueblos.”

Estas palabras pronunciadas hace más de dos mil quinientos años por el profeta Isaías figuran en las entradas y en las paredes de muchas instituciones religiosas, pero prácticamente se cumplen en muy pocas. Por ello, a todos los que deseen compartir la experiencia religiosa de la vida y celebrar por ello en cualquier instancia que sea los acompañamos desde este lugar de encuentro comunitario al que llamamos: Ohel Moed-Vaiehí Or, para ser luz en la humanidad.